Ayer por la tarde estuve en un cine del centro de la capital. A las 17.30h estaba lleno de cadáveres. Haciendo cola, sentados o comiendo palomitas, hablando en grupos reducidos, subiendo por el ascensor con sus pelos cardados y sus exquitos cortes de pelo a navaja intentando lucir las mejores galas sin ser domingo.

No quiero jubilarme así. Aunque sé que no tengo razón. Porque estas personas cumplen con todas las recomendaciones actuales de la psiquiatría (salir, hablar, mantenerse al día sobre las noticias o el arte, asearse, arreglarse).

Sin embargo la situación me deprime; quizás tuviera el dia deprimido ya que evidentemente yo no voy a ser mejor ni peor que todas estas personas...¿Cómo pude ver la ciudad tan triste? A cada momento me paraban para ofrecerme algo, hablarme de algo, comprar algo.

Tampoco entendí que pretenden esos jóvenes ataviados tan originalmente cada uno de ellos a la manera de su tribu...¿Vivir más así? ¿Demostrar inteligencia? ¿Creer como yo que no se jubilarán nunca con un peluquín color caoba y una chaqueta amarilla? ¿Verdaderamente se sienten libres atados a una moda?

Pensé que no era cuestión de las personas; era cuestión de la ciudad en sí. Tampoco de esta ciudad en concreto sino de la ciudad a secas.

Tengo demasiada edad ya para creer que el destino puede elegirse o averiguarse. Pero si puedo, no viviré en la ciudad al jubilarme.

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