Soy incapaz de valorar sociológicamente si el deporte del futbol se ha convertido en una religión. Pero indudablemente, como la misa antes, nos lo tenemos que tragar prácticamente a diario. Cuando no es la Liga es la Copa, cuando no la Recopa... la Champions, el Campeonato de las Naciones, de Europa, del Mundo...

Pueden decirme que no lo escuche o no lo vea. Sin embargo -como la misa antes- si quieres oir unas noticias o abrir un periódico no deportivo ahí te lo vas a encontrar.

Más aun -como en la Iglesia- empiezan a haber disidencias: Un presidente de club de 1ª división ha dicho que su organización en este país es 'una porqueria mundial'. Y pecados: El jugador Etó va a cobrar al año 20.000 millones de euros por ponerse su camiseta rusa, sus botas y sus pantalones cortos y darle al balón los domingos y fiestas de guardar. Un poco excesivo ¿no?

Hay más polémicas: Ahora no dejan entrar a la Radio para que retrasmita los partidos si no pagan un canon. Pues lo siento. Aunque hoy lo siento menos ya que los domingos hay alternativa para escuchar otras cosas en el transistor. Sólo hace algunos años -como la misa- por la tarde de los domingos sólo se podía oir la cantinela del locutor y la ronda por toda España y en todas sus emisoras de los resultados al minuto de los partidos con su frenesí de rifa sin premios. Deprimente para muchas personas. Injusto por el monopolio.

Lamento quien viva para o por esta radio y no puedo pensar si tienen la razón unos o otros (ni lo voy a intentar) porque lo grave es ver y oir como todo un estadio denigra y tortura con intensidad, saña y sin rubor -como creyéndose con todo el derecho y autoridad...como en la misa- a un jugador determinado metiendose con su esposa (intolerable por muy chuleta que el chico sea) (en Zaragoza contra el R Madrid).

Y como en la misa...No pasa nada. El estadio machista y obsceno ni se cierra ni se amonesta ni nada. El domingo siguiente habrá más espectáculo violento con poco deporte. Y no pasa nada. Se repite y ya está....¡Pero pagando eh !! Y si es por la Radio, mejor.

Al menos la misa era gratis. Sólo te sorbía el espíritu; pocas veces el bolsillo.