Mi madre lo dijo acertadamente: 'parece que ahora veremos sólo lo que ellos quieren que veamos'. Sí, el efecto ofrecido por una tele que no para de autopublicitarse es algo 'sovietico'.

Tanto que nos habíamos quejado de las interrupciones ver el mundo sin anuncios convierte la pantalla en monocolor. No se explica que al menos no aparezcan un par o tres entre programas para 'respirar' un poco. Quizás con el paso del tiempo esto tan austero y tajante se rectifique. No sé.

Tal vez el día primero del año tampoco sea el mejor para fijarse en estas cosas. El dia uno todo desaparece un poco, pero sin perfumes de lujo, juguetes mecanizados, compañías electricas ecológicas y bancos amigos la realidad del hogar se ha esfumado....¿Contra los anuncios vivíamos mejor? Sabíamos que nos engañan pero hacían compañía. Y la soledad impuesta es muy mala.