Camps sigue en su tónica mesiánica de figura alabada e indiscutible de la derecha valenciana. Da a entender que nadie puede con él y nadie será nada sin él. Sin embargo, al otro extremo peninsular, los gallegos -que también gustan de ofrendar gloria a España, aunque no lo tengan en el himno- miran preocupados el viento mediterráneo que empieza a soplar fuerte y dicen cosas en los medios de comunicación (qué no dirán de puertas adentro).

'El tio Paco' ha tenido incluso rasgos beodos en su discurso de hoy. Hacía hasta gracia. Su verborrea, su elocuencia, su gestualidad con las manos y sus silencios en complicidad con la Cámara. Indudablemente si yo fuera del PP estaría preocupado. Porque si han tenido la suerte de que Rodriguez  Zapatero hace cosas raras con el IVA y el electorado se lo puede hacer pagar; la chulería pepera valenciana tampoco va a ser ejemplo que guste en urnas ajenas a la hora de votar en las generales.