Muchas mujeres tenían que acudir obligatoriamente a los servicios de urgencia los sábados, un domingo  o festivos a por la receta médica de la pastilla del 'día después'.

Entre ellas estaban las de 30 a 40 años que debían dejar a sus hijos perplejos, algo asustados y preguntones -esos chiquillos entre 8 y 11 años- en la sala de espera para que no escucharan ni presenciaran la explicación. Indudablemente la situación no era agradable. Era incómoda. Casi denigrante e injusta para la mujer adulta. La Administración del PSOE ha reaccionado. Ya era hora.