En una tertulia radiofónica hace pocas tardes escuché a una señora que se preguntaba por qué el PP y el PSOE -ante la crisis económica- no podían llegar a un acuerdo como habían hecho en Euskadi.
La respuesta es obvia. A los miembros de estos partidos allí los matan por la calle. O en los bares.
Peor aún: Les votan, ganan elecciones y luego los matan por la calle.
Siempre he sido reacio a hablar -aunque varias veces lo he hecho aquí- sobre este conflicto claro como el agua, aunque parezca eterno como el infierno. Además es una cuestión vasca. Y son ellos los que la tienen que resolver.
Pero no entiendo estas opiniones tan frívolas de las tertulias cuando se supone que los contratados son personas preparadas y 'leidas'.
Aprovecho para desear toda la suerte del mundo a este nuevo Lehendakari. Se la habría deseado fuera cual fuere el elegido. Porque ya tengo ganas de volver al País Vasco. Y es que estoy en una especie de exilio turístico. Adopté esta manera de protesta ante la violencia. Y celebrar la paz de una vez viajando.
Lo necesitamos.
Bienvenidos. Nací en Alacant (País Valenciano. Antiguo Al-Andalus. Europa) en 1959. Mi primer artículo periodístico se llamó "Donde estará nuestro chupete" y como es lógico, lo publicó la revista de la escuela. Me gustaría poder escribir una columna diaria nada más levantarme de dormir mientras me tomo un café largo. E ilustrarla con alguna foto propia (aunque esto cada dia se complica más ya que no me gusta que comercien con ellas y ALDI lo hizo saltándose todas las licencias y mención de procedencia).

Los comentarios están cerrados