Este devenir de nuevos ricos en la capital del Túria de los 'grandes eventos' lamentablemente ya no nos hará más civilizados.

Tampoco Alicante será Niza. En pleno mes de julio y agosto la playa de El Postiguet y sus alrededores más cercanos al puerto están de puta pena. Los diarios sacan una foto muy bonita de una rotonda nueva construida con motivo de la Volvo Race pero -qué casualidad- no sacan todo el vallado polvoriento, los escombros, los locales que aun permanecen semanas y semanas con reformas y sus tripas de escayola por los suelos, las aceras levantadas, la maquinaria amarilla y desconchada que hurga y hurga por las calles. Y el Hotel Palas de los huevos ahí con su eterna y mínima fachada para conservar y remodelar cuando en este caso no había nada que conservar (tiraron el cine Monumental que hacía conjunto arquitectónico con el Mercado Central sin que les temblara para nada el pulso especulador de avariciosas termitas).

Cualquiera que vea postales antiguas de Alicante o Valencia entenderá de que hablo. Es irrecuperable. Y lo peor de todo es esto: Se sigue haciendo mal. Alicante se lanza de brazos abiertos al turismo pero en plena temporada alta le ofrece zanjas...¡No pasa nada! Meses y meses de grava y tierra por un día de regata.

Ahora bien, lo que empieza a ser la pregunta del millón, es por qué. Por qué nadie dice nada; todo el mundo traga; sigue igual; se vuelve a votar lo mismo en las elecciones.

Quizás ya nadie quiera esta patata caliente, esta manzana podrida que desapareció ( o sacaron) del paraiso hace años.

Sí. Alicante, Valencia, podían haber sido.....Quizás es que en el fondo -aunque presumamos tanto- sólo seamos un pueblo de mierda. Un pueblo que devoró a sus hijos.