En los cambios de hora
parece que no haya nada por los caminos
el dia siguiente.
Todos hemos pasado por ahí una hora antes
y ya no queda qué poner o que llevarse.

Se repiten los sueños al volver a dormir la misma hora,
con la misma almohada y la misma sábana
y al dar el mismo beso
no sabemos si alegrarnos o aburrirnos.

A veces en los cambios de hora incluso hace frio
y los niños meriendan y creen que cenan,
y la escalera es más larga y el ascensor no para
y el domingo se hace un poco inhabitable.

Hasta mañana todo será lo mismo
como un espejo nos veremos en esa hora
siempre doble y anclada en el pasado.