Sí. Es que ya no son escándalos. Parece una práctica sistemática.

Sino tenía bastante el ciclismo con las autovias, autopistas y carreteras rápidas atestadas de coches, ahora su imagen como deporte de alta competición es ya nefasta.

Siempre tuvo algo de cruel, sí. Pero este baile incesante de ganadores y perdedores, verdaderos y falsos, poseidos y desposeidos de títulos distinguidos sólo ya por el dopaje o la honradez,fulmina cualquier atractivo, cualquier credibilidad.

Sí, debían parar. Y reflexionar. Ya escuché por la radio a principios de mes que la organización, en vez de suavizar, normalizar o adecuar los trayectos a seres humanos, habían concebido una carrera más dura todavía a otros años. Y que de esta manera, la tentación y la práctica de dopaje no decrecería. Parece mentira que se pueda meter tanto la pata. Las piernas de estos luchadores no lo merecen.

¿No podrían los ciclistas ponerse en huelga? ¿Qué tipos de contratos aceptan?