Soy antitaurino.
Es decir, lo contrario que Sabina (dícese éste incluso republicano, ya ves) y Serrat.
Y lo mismo que Unamuno, Goya o Manuel Vicent.
Jamás acudiré a una plaza donde se realice una lidia. Ni siquiera por compromiso o cualquier otra cortesia necesaria -igual que uno va a tirar arroz a las bodas por la iglesia en las que no cree-. No. Nunca.
Ni invitado por los mismos Reyes a esa salvajada practicada a la vista de todos en España donde una cuadrilla (cobardes) van contra uno solo. Arremeten con arpones, cuchillos, espadas, descabellos y caballos. Así cualquiera.
Estoy convencido que esta práctica se abolirá en Europa pronto o tarde. Ayudaría -y sería bueno- que fuera más temprano si distinguiéramos qué contrato debería tener un toro con los seres humanos.
Saltan a los noticieros por estas fechas desde hace unos años los nudistas contra San Fermin. "Ponerse en la piel del toro", dicen. Sin embargo -creo- San Fermin tiene 2 "fiestas": El encierro y la matanza posterior.
Pues bien...¿Por qué no negociar y mantener el encierro, pero quitar de nómina a matadores? Y así el toro de ex-lidia sí podría mantenerse contratado una o dos veces al año en pueblos y ciudades para una suelta en calles o plazas ya sin sangre, ni cuchillos ni puñales. Pero....
Los "defensores de los animales" siguen diciendo que no. Que aun así el animalcontinua siendo molestado sin sentido en alguna ocasión.
Efectivamente. Como a nosotros cuando suena el despertador.
Los toros no necesitan folclóricos nudistas del todo o nada que les idealicen un paraiso eterno. Necesitan jueces, abogados y políticos europeistas y a una familia Real que de una vez les salve de la tortura en la Tierra ya; suprima la sangre en la plaza, el golpe bajo, las constantes exigencias a su bravura, el millonario negocio sucio que sólo se nutre por y desde su noble esencia incapaz de traición.
El toro puede ascender a la categoría de caballo; de ballena o delfín; o más: Ser respetado adquiriendo unas tareas "profesionales" ineludibles y específicas. Como todo ser vivo nacerá, crecerá y morirá sin ser ultrajado ni torturado ni vácuamente idolatrado por otros ni por nadie.
Jamás será acorralado frente a las tablas exausto, buscando su cobijo, rechazando una pelea que en su acta de acusación sumarial irrecusable era de "dos a dos". Mentira. Los matones le rodean cada vez en mayor número.
Todo tan distinto a cuando recorría al galope sus poblaciones...Y gritaban despavoridos; y se atrevía incluso a olfatear sus extraños portales de casas altas pero...pero...¿No eran un poco parecidas a los corrales?
San Fermin no puede cerrar de momento. Está abierta desde Mikonos.Aunque sí que puede ser pionera y ejemplo: "Adiós a la sangre". Definitivamente.
Bienvenidos. Nací en Alacant (País Valenciano. Antiguo Al-Andalus. Europa) en 1959. Mi primer artículo periodístico se llamó "Donde estará nuestro chupete" y como es lógico, lo publicó la revista de la escuela. Me gustaría poder escribir una columna diaria nada más levantarme de dormir mientras me tomo un café largo. E ilustrarla con alguna foto propia (aunque esto cada dia se complica más ya que no me gusta que comercien con ellas y ALDI lo hizo saltándose todas las licencias y mención de procedencia).

1 comentario
Nunca he entendido la relación entre Ernest Hemingway y San Fermín.
Se habla del novelista como un admirador de la "Fiesta", cuando en realidad sus tendencias autodestructivas eran las que le empujaban a quedarse fascinado por la proximidad de la muerte.
Su reconocida tendencia alcohólica que le inducía a beber sin control -por ejemplo, más de dos litros de ron en una tarde, que luego combatiría a base de tabletas de vitamina B-; él nunca luchó de verdad contra su alcoholismo, posiblemente porque “beber es cosa de hombres”, como lo era cazar y ser un mujeriego, pero el alcohol enturbió su vida causándole numerosas depresiones, la última, la que le empujó al suicidio, al saberse enfermo de cáncer.
“Si no puedo existir a mi manera, entonces, la existencia es imposible”, le dijo en cierta ocasión a su esposa Mary Welsh, y evidentemente fue fiel a este pensamiento.
Tal vez su sueño hubiese sido haber muerto cogido por un toro.
Nunca lo sabremos.
Carlos Menéndez
http://www.creditomagazine.es
Los comentarios están cerrados