No sé qué nombre se aplica a esa tendencia de la Psiquiatría moderna, pero existe.

Es aquella que asegura que el entorno humano siempre es hostil y la fuerza por sentirlo equilibrado sólo radica dentro de nuestra cabeza.

Yo, según épocas, estoy más o menos de acuerdo en estas teorias. Indudablemente algo hay.

Por ejemplo: El conflicto palestino -israelí. Es un trastorno que de tan histórico y largo, pertenece ya a nuestro interior; está desgraciadamente acomodado y arraigado en nuestras neuronas y vísceras.Y es cierto que hay dias que lo soportamos y otros que un sólo muerto más nos abate y pensamos que esta vida y este mundo sólo es una gran mierda sin solución.

Por tanto, volvemos al principio del argumento: Parece cierto -a tenor de las noticias que nos llegan de fuera- que en verdad esta vida es siempre igual de asquerosa y que sólo nuestro interior tendría la fuerza necesaria para poder aceptarla.

Y sin embargo, en el fondo de ese pozo, siemprenos pincha un gramo de incertidumbre, una pregunta, un escozor que me impediría morirme agotado y vencido: ¿Qué hacemos con los hijos/as de puta/o?