En la regata más técnica y cara del mundo al barco español se le rompe un tubo que sujeta una sofisticada vela perdiendo la competición preliminar.

A un motorista piloto (como si fuera cualquier ciudadano de una sociedad industrial que llega al trabajo tarde con un bocata en la cartera y las manos llenas de accidental grasa) se le sale la cadena cuando iba primero nada menos que en el Campeonato Mundial de Motociclismo. Presupuestos económicos desorbitados en ambos casos requieren estas exibiciones "deportivas".

Pero yo siempre tengo a mano en mi archivo a esta mujer y su hijo:

Mi culpa crece dóblemente al exponerlos aquí: Por utilizar su imagen sin permiso; por no hacer absolutamente nada por remediarlos y por ignorar si ya han muerto.

Es la imaginería -mi imaginería- actual del Cristo y La Virgen. No hay paso de Semana Santa, no hay Salzillo ni Zurbarán que supere hoy esta injusta realidad que nos llevará al infierno. Son reales. Pocos lloran por ellos ni se rasgan las vestiduras. Están a unos cuantos kilómetros. Y en un mundo global reciben el flujo de nuestra violencia y nuestra avaricia. Sólo por eso están ahí y así.

Y resulta..Resulta que los del deporte tienen problemas. Joder, qué problemas.

Con todo su presupuesto disparatado absolutamente innecesario (ya que a pesar de esas cifras las cosas se rompen, como es natural) están tristes. Les suceden contratiempos que con la tecnología empleada en sus equipos no deberían ocurrir.

Parecidoa esta madre y su hijo: No les debería suceder ésto.

Y mañana subiremos al tren. Y pondremos una canción. Sabiendo todo lo que nos sobra y a ellos les falta.