Estos días y meses anteriores, una andaluza con un proceso degenerativo muscular, decide no recibir tratamiento sustitutivo con respirador mecánico y comunicarlo a sus médicos. Por tanto, presumiblemente, morir en el mismo acto de la desconexión.
Ha sucedido así. Las noticias son que en la más estricta intimidad, esta mujer falleció según sus expectativas y las de la ciencia actual y será incinerada, todo conforme a un marco ético y legal vigente.
Sin embargo los católicos y su jerarquía dudan y proclaman que su atención hospitalaria pública ha sido una eutanasia, procedimiento absolutamente ilegal hoy en día.
Bien, estos casos son muy complejos. Desde la creencia religiosa que niega una transfusión de sangre a un menor, hasta un familiar que se opone a donar unos órganos, o aquel paciente laico que rechaza una diálisis renal continuada, las opiniones son muy diversas.
Pienso que la Iglesia sólo distingue una cosa como pecado, antinatura y así lo manifiesta: Programar la muerte.
Si decides el dia de tu muerte, los designios de Dios se invalidan. Desaparecen. Algo inconcebible para los sacerdotes.
Por tanto -quizás- el verdadero núcleo de la discordia, de la moral y de la vida futura no estriba tanto en el cómo, sino en el cúando.
Y aunar además cuándo y cómo es ya para otro día; otro atardecer o otro amanecer. De momento habremos de discutir si podemos decidir por voluntad propia el dia concreto y preciso de nuestra desaparición.
¿Cómo enfermos o como sanos? Ya lo dijo alguien. "El problema de la eutanasia no es otro que el del suicidio".
Hay reflexión para rato....

Bienvenidos. Valencia. Spain. Alacant 1959.

daigual
16 mar 2007 | 10:35 AM
Pues sí, hay reflexión para rato, y yo todavía no me he tomado el café de las 11,00.
Mi pregunta con respuesta es: ¿Está la iglesia a favor de algo que nos favorezca a los humanos? Es evidente, que no.
pacorro
16 mar 2007 | 06:52 PM
Yo estudié en un colegio de curas. Así lo quiso mi madre -más que nada para q todos los hermanos fueramos iguales-. Yo era el menor. Y que cosas pasan...Le decían.."Noooo...mamá...noooo..llévalo al instituto". Osea q ya atisbaron ciertas anomalias para -experimentados-realizar insistentes esta recomendación. Su madre -la mia- no hizo caso. El resultado ha sido q no puedo ver ni en pintura a sacerdote alguno, sea de la confesión que sea. Sin embargo aquel tipo llamado Jésus, ingenuo y bonachón, pero con caracter tuvo alguna buena idea. Algunas de ellas copiadas de los romanos y los presocráticos -todo al q decirlo- pero bueno, se le perdona como él aconsejaba perdonar. "Ama a tu prójimo como a ti mismo o no desees en los otros lo que no quieras para tí; así como haz el amor y no la guerra -en lo que estaría absolutamente de acuerdo- son cuestiones que podrían haber favorecido a los humanos.
Benito
17 mar 2007 | 01:05 PM
Como bien dices, ir a un colegio de curas es buena forma de terminar echando pestes de ellos y de su religión -salvo contadas y admirables excepciones-, y obviamente hablo por propia experiencia. Acerca de este tema, mi idea principal se fundamenta en la total convicción, dado mi ateismo, de que no dependemos de un ser superior y abstracto, ni para lo bueno, ni para lo malo: no somos marionetas dirigidas por tal ser, y por tanto nada debemos agradecerle, ni tenemos por qué culparle de los males que nos ocurran. Y, en consecuencia, la vida es nuestra, no algo que forme parte de un plan preestablecido y que haya que respetar, porque cuando estamos jodidos, nadie (más allá de quienes nos rodean en este mundo terrenal) sale en nuestra ayuda, ni tiene por qué. Cada cual ha de sacarse las castañas del fuego.
Saludos