Ni por razón de raza, sexo, creencia o nacionalidad las personas hemos de ser mejores o peores. Hay de todo.

Pueden haber desigualdades sociales flagrantes. Es cierto. Tan cierto como que voy a dejar de conmemorar el 8 de marzo en este mundo "occidental". Buenas y malas en todas partes. Buenos y malos por todas partes. Es una pena.

Después de años con "etiquetas" la globalización nos ha traido al mundo actual. Ojo con que todos los negros son tan buenos; las mujeres son comprensivas y los gitanos alegres. Mentira.

Ya está bien. Lo único que se sustenta como verdad son las injusticias impuestas en el pasado y las de ahora. Ni siquiera los sindicalistas son trabajadores pues están "liberados" y hacen horas de despacho y cafés con plaza fija remunerada para toda la vida. Y callan mientras el desequilibrio social mantiene bolsas de pobreza y una marginalidad que destruye muchas vidas unos cuantos kilómetros más allá. Pero ellos, no se preocupen, a buen cubierto. La sabiduría popular siempre estuvo atenta a aquella advertencia: No es lo mismo predicar, que dar trigo.

Ya hemos llegado a un punto donde cada cual responde por sus actos. O por la nómina, que le calla la boca en muchos casos. O por la pareja o la ex-pareja que le hace humillarse o exaltarse. La mayoría de afectados con hijos de por medio. Pero cada vez más la dignidad se enfrenta al silencio y al abuso.

Y dignidad tenemos todos. El problema es reclamarla y conquistarla. El problema es ir disfrazado. Por ejemplo de sindicalista o de mujer trabajadora y ser una arpía. También que te vistan de hombre terrible es duro. Pero lo que pasó es que fuiste a dar con la arpía -precisamente- y ahora no te dejan ni estar con tus hijos.

Nacido en 1959 he llevado la culpa del machismo de nuestros padres y abuelos en el cogote hasta hoy. He intentado corregirlo y creo que bastante he conseguido. Hasta aquí. Que os salga bien el día. Sobre todo a las representantes africanas que nos visitan ylo necesitan más. Hay algo de caduco de este día en este país por más noble y justo que sea (que lo es) lo que representa y conmemora. Creo que lo refleja la viñeta de Forges de hoy, al que todos admiramos. Una viñeta "carroza" que quizás sin alejarse de los problemas de la pareja actual -que son y serán losde siempre- ofrece la solución de una disposición y una entrega incondicional masculina que parece volver a ser la del hombre vago redimido a la dueña de la casa. Y eso ya pasa menos.