Sólo dos dias son pocos para evaluar la decisión tomada de ir al trabajo con chaqueta y corbata, pero ayer en Hacienda la chica que hablaba animadamente por teléfono, nada más alzar la vista del mostrador, tapó el auricular con las manos y me dijo rapidísimamente qué queria. Y a mí esto en una ventanilla administrativa me ha pasado muy pocas veces. Quizás sea la casualidad del buen hacer de esta trabajadora...O un poco también "el efecto corbata".

El dia 25 me hice unas fotos incluso para ilustrar el cambio de look y estoy tentado de ponerlas, develando así mi identidad tan develada a veces aquí. En ellas también se podría apreciar mi cara transformada al cabreo desde la impotencia, la firme voluntad de acabar con la desesperación.

Bien, la pondré, no deja de ser un disfraz, una representación. Obviaré el lugar como forma añadida de ocultamiento.

Y la pongo también como reivindicación: A ver si entre todos arreglamos un poco la Sanidad que está hecha unos zorros; la limpiamos de burrocracia; de las cosas de palacio van despacio y las listas de espera. Y a su vez de las prisas. Qué cosas eh! ¡Va todo tan despacio y sin embargo tan deprisa! ("nunca la Humanidad fue tan rápido para llegar a ningún sitio"...No sé quien lo dijo pero alguien lo hizo")..

Ay...Siempre se me olvidada... Pero tengo otra hecha a pocos metros de ésta y que hacía tiempo que quería poner y comentar. Aunque el comentario, en cuanto a salud, educación y sanidad huelga. Era un sábado temprano y volvía de darme un baño en el mar:

¡Tanto cuesta dejar la parada del BUS más limpia!