Como el mar, antes las calles en el pueblo eran de todos. Pero aparecieron las gruas, los coches mal aparcados y encima algunos abusones que hasta le ponían funda al coche delante del portal, dejando que la avería los separase de su dueño "para siempre".

El espacio útil así, en la ciudad, iba reduciéndose y los Ayuntamientos optaron por gestionar los espacios compartidos para aparcamiento público de automóviles con la ORA.

Ha tenido sus polémicas, pero la medida en el fondo de nuestra alma de usuario, la sentimos justa o al menos necesaria: El coche se ha de mover que para eso está (tiene ruedas) y sino, pues paga que no hay vecino más guapo q otros; y sino pagas, multa. Y si no pagas multa, se lo lleva la grua. Así, de esta manera, se ha podido repartir algo un espacio común.

Los puertos deportivos públicos se deberían regír por el mismo concepto: Los barcos se hicieron para navegar y el espacio de aparcamiento es limitado: El que lo tenga más parado, más paga; hasta el extremo que sino lo mueves, pagarás la multa y se lo llevará la grua al dique seco. ¿No?

Y los privados, también. ¿No quedamos que la costa es de todos, patrimonio Estatal?