El escenario televisivo del altar del Papa era sobrio y blanco y en total habían sentados allí cuatro tios sacerdotales (o eran 5?) diciéndonos con seriedad, sonrisas o palmas lo que teníamos que hacer en esta vida con libertad y amor. Porque lo peor de la iglesia católica actual es su lado progre, ya que engaña. ¿Libertad? Es lo que le pasa a Aznar con su trenca y sus gafas redondas. Esto es lo que no se puede perdonar.

Pero a la derecha de estas imágenes, de este escenario principal, había una grada con más tios aún, con más hombres célibes aún, en gesto parecido, vestidos igual.

Hombres y más hombres de morado con ese sombrerito, toda la plana que durante siglos y siglos les dicen a los hombres lo que tienen que hacer..¿Con qué fundamento?...Y todos luego se lo dicen a las mujeres que ni una sola estaba en el escenario de mandamases. Se lo dicen levantándoles el dedo, la mano, la cartera, el futuro, el infierno o la desdicha. Ojalá que a veces puedan alcanzar la felicidad así.

Pero obviamente, eso es irreal. De un avión bajan unos cincuentones, sesentones, setentones y octogenarios y se comportan como infalibles, como poseedores de una verdad ancestral que ancestralmente se ha demostrado tan falsa.

¿Qué hacen aquí? ¿Cómo piensan seguir existiendo célibes, mintiendo, enredando, marginando a las mujeres? ¿Cómo se dejan marginar así las mujeres católicas? ¿Les interesa? ¿Le interesa a Rita Barberá besar arrodillada el grueso anillo del Papa...? A esta mujer que impresiona de no arrodillarse ante nadie....Va y lo hace..