Ayer. No le pude hacer una foto. Pero podía ser la de abajo, era como éstas. Sobrevivía bajo un puente que es la V-30 o Circunvalación de València cuando cruza un barranco entre el término de Picassent-Alcàsser. Allí, entre un riachuelo agonizante que se resiste a morir entre basuras y plásticos y enormes columnas de cemento clavadas en la tierra donde apenas llega la luz del sol el patito se movía. Estamos los vecinos tan acostumbrados a pasar por allí sin restos de apenas vida natural que verla producía cierta esperanza.

Cuatro carriles de interminables coches y camiones pasan a velocidades considerables en esa zona haciendo temblar y rugir varias líneas de dilatación en la calzada que tienes sobre la cabeza y el conjunto da un aspecto futurista y algo siniestro al terreno. Futuro que nadie más que los humanos nos hemos labrado...y que ya está aquí. Ahora queda saber cuánto seremos capaces de aguantar "con este futuro". Pero los niños acabaron por ver al ave y señalarla con el dedo y admirarse de sus movimientos precisos de trabajo y supervivencia.

Desde la carretera nada de esto se ve. Ignoras que había un río. Que la huerta y el secano de Valencia latía debajo. Hoy, a veces, da miedo y asco pasar: latas, pintadas obscenas, jóvenes ociosos allí medio ocultos que te miran mal encaraos y a los que toda esta mierda les importa una mierda, es lo único que han conocido, bolsas, botes de pintura, todo gris. Desde la estrecha pasarela donde pasan las personas alguien ha lanzado neumáticos usados, somieres, cochecitos viejos de niño que ya se han oxidado, sillas.

Entre los cañaverales, los mosquitos y el ruido monótono y aspero de los vehículos a cien por hora empezamos hace años a ver normal toda esta degradación. Y ya digo, los que van por la carretera apenas intuyen esta cloaca a cielo abierto. Porque a parte de que pasas deprisa por el lugar, el lugar está así por los coches, a beneficio de los coches. No interesa verlo. Y si lo pudieras conocer lo querrías ignorar y pronto olvidar. De verdad que da algo de cargo de conciencia (si es que nos queda).

Y la polla de agua por allí picoteando entre los juncos verdes supervivientes; evitando esos remansos de agua marrón en el lecho del cauce donde flotan unas burbujas blancas y sólidas a saber de qué material industrial. Ella parece aprovechar y saber dónde está un hilillo de agua corriente y primaveral que todavía llega con algo de vitalidad desde la Font del Homet, una paraje que las personas sólo de 80 años describen barranco arriba como insólito por su frescura y su belleza y hoy es insólito por su destrucción y abandono.