Qué bonito sería escribir 200 páginas de "Pleitesía de plenitud". Y qué difícil.

Todo escribidor tiene proyectos, títulos e ilusiones. A veces se cumplen y a veces no. "Tratado de los Abejarucos" es otro libro que nunca escribí, sin embargo sé de qué trata. Es curioso.

María Moliner describe plenitud como apogeo.

Es verdad. Plenitud es una concatenación de circunstancias que instalan el gozo en tu vida, la existencia plena en el tránsito del día a día.

Y te das cuenta. Es decir, la plenitud se vive. En presente. Nunca dices: "Que pleno fuí". Sientes que no te cabe ya más. Quizás no seas feliz del todo (eso ya lo juzgarás rememorando), sólo sabes que vives intensamente con un regusto de dicha, orgullo e incondicionalidad (destino).

¿Para qué sirve la plenitud? No sé. Eso me pregunto. Pero es como preguntarse para qué sirve la vida humana o los humanos. Con tanta desigualdad social en este mundo es vergonzoso custionarse su utilidad....¿No?

"La Humanidad nunca fue tan deprisa para llegar a ningún sitio". Cuando el llamado 1º mundo occidental se cuestiona logros que tanto costó de alcanzar (escuela, justicia, trabajo, felicidad, plenitud, electricidad) ¿Qué falla? ¿Qué expectativas aportamos a los demás si el resultado de este bienestar cumplido no es más que neurosis, hipocondría, seriedad, capricho, tristeza?

Indudablemente un problema ético. Y con seguridad económico.

Algunos años atrás yo siempre veía un anuncio contra la pobreza donde aparecía una madre rolliza que llevaba a un bebé sonrosado a su espalda con un pañuelo de colores en una improvisada mochila autóctona. Jamás aquella foto me ilustró una situación de pobreza. Quizás de diferentes modos de vida. Pero nunca de pobreza...

Es tarde. Continuará...Todo es más complejo. Hay más imagenes..Hay más Historia..