No tengo otro lugar más digno y multitudinario que este blog para darle las gracias a Manuel Vicent (MV) por su libro "Verás el cielo abierto".

Sin embargo, no estoy en condiciones de recomendarlo a viva voz de Este a Oeste o de Norte a Sur. "Me gustaría que se leyera este libro como se entra en una habitación íntima, en una tarde de lluvia...", dice el autor en la contraportada.

Cuando un amigo te revela situaciones todavía más personales de las que tu te creías digno de escucharle, no corres por ahí a contarlas ni le animas a que se lo diga a otros. Lo guardas como un tesoro. Como una deferencia. Esa sensación sucede en este caso con MV. Y no es otra cuestión más que ésta, el que yo de momento no lo recomiende sin distinción a todo el orbe (qué tontería, el libro está a la venta en las librerías, don Manuel lo puso ahí por algo será; sigo....:).

Son teclas sensibles estas páginas. Fibras secretas que tocas. Lugares comunes frágiles que habrán de ser tenidos en cuenta para que el comienzo del texto aproveche y engarze en una sentida confesión que ha de aceptarse tal cual es. Dénia. Sueca. València. Castellón. El mar. La guerra.

MV tiene ya 70 años (aunque parezca mentira) y nos ha sustentado y salvado durante decenas (todavía hoy) en una escueta columna dominical y otras novelas, semana tras semana, un mes y otro.

Y ahora parece que me escribe este libro a mí, pues yo quiero saber de éstas cosas hasta llegar al alma universal y cuestionada de cada uno de nosotros, de los históricos habitantes mediterráneos que somos. Oir el eco de Vicent Andrés Estellés explicando el tren de Beniferri y las trompetas lascivas de las orquestas en los bailes de las verbenas en verano.

Se nota que MV ha estado en tertulias: Te habla a ti, pero también le habla a todos.

Quizás sean unas memorias, no sé. O signos concretos de aquello que construye la memoria. O quizás sea un blog moderno impreso en papel y derivado en formato libro tradicional, trazado con maestría desde una mesa quieta en la pantalla de un PC funcionando en penumbra como cualquier blog íntimo y sincero de un sujeto que intenta explicarse su vida...la vida...y la muerte desde esa tierna, temprana y firme convicción de ser lo que ha llegado a ser él: Escritor. Con maestría. Inventando desde Azorín y las cavernas de los brutos.

Gracias otra vez.