Para los comunes de los pueblos del Estado Español nos estaba dando la impresión que Carod Rovira (ERC) había adquirido más poder y representatividad de la que se le había otorgado en las urnas catalanas después de obtener una 3ª posición allí tras CIU y PSC-PSOE.

Es cierta su escalada electoral en apoyos, simpatía y votos (que es lo que cuenta en un sistema democrático de derecho) pero esa sensación de que "el hombre del bigote" mandaba mucho y decidía aun más, era palpable.

A mí este señor me convence (no puedo negar que además me recuerda a mi hermano mayor, jaja). Es diferente. No por eso, mejor ni peor. Indudablemente.

Yo soy periférico. Cuando aún no tenía uso de razón ni era mayor de edad ya podía comprender y comprobar que un gallego/a, un vasco/a (con sus apellidos imposibles), un castellano/a, un andaluz/a (con su filosofía), o un catalán/a...No tenían nada que ver. Eran de paises diferentes, remotos, separados cientos y cientos de kilómetros por valles y montañas. No por ello mi admiración se reducía; al contrario, yo también vivía en una pequeña población al este de la Península Ibérica y podía alabar o censurar cada una de sus virtudes o defectos como pueblos singulares diversos al mio, incluso visitarlos, enriquecerse entre ellos, hermanarse.

Y me daba cuenta también que habían "otros" que se empeñaban en que sí; en que no había diferencia alguna entre éstos; que todos eran "uno". Y sabía que forzar esa unión -¡qué manía!- era imposible.

España era ese ser sobrenatural que debía estar e imponerse en la casa de todos. Y bueno, los tiempos de la imposición van relajándose y es evidente ya que cada cual ha de estar en su casa....y elegir, valorar, hablar, perfilar si esa España sobrenatural tiene cabida en la de todos. O es mejor una España menos autoritaria, más federal y menos sobrenatural.

Con Carod Rovira sucede esto. Es catalán. Se le nota. Ni mejor ni peor que otros ciudadanos del Estado Español. Diferente. Como somos los humanos en todos los lugares: Iguales y diferentes a la vez. Con nuestros deberes todos, que posibilitarán y podrán mantener nuestros derechos.

Pero casi al final del angosto trajín de la política y las palabras y los apoyos (como no era por otra parte de extrañar)los números dan la cara e imponen su realidad. ERC ahora, con el pacto entre CIU y PSOE, vuelve a su lugar natural. Quizás no gane nada, pero tampoco pierde. ¿Ha alcanzado su techo electoral? No lo sabemos. ¿Su lider actual y ERC no volverán a tener el poder tan cerca? Lo averiguaremos en consultas electorales posteriores.