Esta noche he soñado que tenía un buen tema para el post. Y he llegado a despertarme y corroborar efectivamente: Lo que brotó de mi "otro yo", estaba bien. Pero ahora no me acuerdo qué era.

Esta escritura precipitada de tostada y café antes de las carreras para coger el tren, no es justa.

Porque este momento es mágico para mí. Estos instantes deberían prolongarse horas, son una auténtica afición, me gustan. Una verdadera piscina vívida dónde me sumerjo entero y soy así. Silencio y letra. Soy un adentro.

A veces he llegado a pensar y conformarme que ese protagonista nocturno de vida paralela que sigo siendo yo pero en otro mundo, es válido; de una forma diferente es también real.

Alguien podrá decirme que físicamente no navegué por aquellos mares ni subí aquel valle, ni hice el amor con su mujer. Pero "él" sí lo hizo. Y a mí empieza a servirme. Comienzo a esta edad a no separar tanto esas dos vidas. Estuve allí. Viví bien. Fuí libre y no hice mal a nadie. ¿Importa algo más?