Hace frío. Hablar del tiempo es un recurso de conversación frecuente. Yo he conocido familias que cuando hace frío se pasan el dia diciendo que hace frío. Cuando hace calor hacen lo mismo. Pero en este caso es un poco más insoportable escuchar la cantinela pues ya decía el protagonista de Tuareg que para soportar la sed y el calor a veces es imprescindible no realizar ni el más mínimo movimiento; ni siquiera el movimiento de un pensamiento.

Lo raro es que ningún miembro de estas familias proteste, ninguno que diga basta ya lo sé o basta! ya me he enterado. Sabemos que las estructuras familiares son grupos complejos, el tránsito necesario entre el indivíduo y la sociedad dicen, pero ignoramos por qué la complejidad ha de devenir a veces en pesadez y aburrimiento; quizás para no desequilibrar esa armonía necesaria en la convivencia diaria establecida lenta y forzosamente dia tras dia año tras año. La permanente utilización de conversaciones banales -o en caso contrario los sujetos y actitudes comentadas y analizados siempre serán de otras familias- es una manera de no agitar los contenidos y persistir cómodamente en los roles y lugares que cada miembro tiene dentro de la estructura.

Hace frio hoy eh!