Llueve. Desde la carretera por la que ascendemos en coche serpenteando el monte, la casa de Elías Thomson se divisa allá arriba con un halo de nubloso encantamiento. Hay dos perros que no dicen nada -ni pum- cuando llegamos. Pero que de repente, muy amistosos, se levantan apresurados y se acercan a darnos la bienvenida: Nos han puesto perdida la ropa con sus mojadas patazas encima antes de entrar en la vivienda. Elías nos vió llegar y ha dicho desde una ventana que pasemos.

-Casi siempre alude a un destino que ha podido más en su vida que el libre albedrío.

-Sí, yo creo que esto es así. No es por justificar mi abandono mundanal o mi aislamiento o mi mal humor. Pero yo nunca antes había planeado estar así de solo.

-Si me permite una broma, sus perros parece que también están necesitados de alguna palmadita.

-Oh, son unos pesados, disculpen. No me gusta mucho que anden sueltos cuando viene alguien. Pero mi soledad al final es bastante aceptada: en parte por agotamiento pero también por comprensión. Yo soy el último de cuatro hermanos. Dormí en la misma habitación que mis padres en una cuna de barrotes hasta muy mayor pues no había más sitio para otra cama en el resto de la casa. Jamás pensé que podría llegar a controlar luego el miedo que me producía quedarme solo por la noche. Eso lo pienso ahora. Me hace gracia cómo cambian las cosas que parecían intocables, insuperables.

-Sí, más adelante hablaremos de esa “superación” beneficiosa frente a la pura “ambición” que usted considerara detestable, o en todo caso no aprovechable como actitud vital sana. Pero a parte de con otros colegas, este destino solitario que refiere tan inamovible, habrá influido en su relación con el sexo opuesto. Hay que ir al grano Sr. Thomson sino los lectores pasan de página, de artículo y quizás –incluso- de revista.

- Ya, la cuestión de la audiencia. Respondiendo a su morbosa pregunta: Indudablemente. Además, me sorprende o me gusta que emplee ese término de colegas como dando por entendido que una mujer es difícil -o está descartado- que pueda ser “nuestra” colega. Yo creo que lo he intentado a veces; y en mi opinión considero que es sólamente difícil o complicado, que no está descartada una verdadera amistad con las mujeres; pero lo impide algo como muy biológico que no es responsabilidad de nadie y qué quizás dentro de muchos años pueda darse, cuando no estemos inmersos en pleno cambio de actitudes y roles, o en esta discreta guerra de sexos “hormonales” que yo no digo que no sea justa, pero que a todos nos afecta. Creo que yo tuve mi primera novia como casi todos, a los 17 años. Lo que pasa es que a ella –que tenía un año menos- le pegaban sus padres si se enteraban que salíamos juntos solos, sin el típico grupo mixto adolescente. Pero le pegaban de verdad, de moraos en la cara y todo. Y esto tiene unas consecuencias posteriores que yo no esperaba, con las que yo no contaba. Esta tónica de relaciones complicadas con las mujeres, problemas añadidos que uno no buscaba ni comprendía o era poco responsable de que sucedieran, quizás se han repetido luego.

-¿Con los hombres es distinto?.

-Bueno, claro. Con los tios –por lo general- no tienes que tener hijos o relaciones sexuales. Por este motivo diera la sensación que la amistad con las mujeres siempre está a punto de traicionarse; es un límite del amor, a un paso del deseo, está a un milímetro de la posesión, de los celos, de cumplir con un compromiso de especie. Y con los amigos esta animalidad, esta territorialidad digamos, no se da tanto. La distancia, la tristeza, la complicidad varían con ellos y éstas tres circunstancias son encima frecuentes en la vida, importantes, y su manejo es diferente por y con las mujeres.

Considero que es cierto ese tópico de su atadura a la tierra. A mí me gustan. Me gustan su pelear pacífico y sus sueños reales: Estas combinaciones muy arriesgadas pero siempre carentes de brutalidad, que es método típicamente masculino y al cual odio; odio con todas mis fuerzas la violencia.

Ahora bien, tanto en hombres como entre la mujeres, siempre distinguiendo los guapos de los feos al hablar de relaciones, eh! (nos reimos). Esto es lo más importante de todo -pienso- a la hora de conformar nuestra visión del mundo, de lo que nos rodea. Somos seductores o seducidos. Y esa sensibilidad, ese sentimiento de “estar en el mundo” en uno u otro “tono” es absolutamente diferente dependiendo del lado de la belleza al uso en que estés metido...... o te haya tocado estar.

-¿De qué lado está usted?

-Al treinta por ciento digamos. Mi sensación es la de ser poco seductor. Digamos que puedo elegir muy poco –a veces nada- con quien voy a irme a la cama (tenga o no pareja estable). Pero también me han deseado personas que a mí no me atraían; y he querido a otras que no me han hecho ni caso. No me puedo quejar, he podido estar con auténticas personas humanas que yo he considerado las mejores, las más bellas y las más importantes de la tierra y de mi vida. Pero ligar, para mí, siempre ha sido un trabajo fatigoso y arduo. Hubiera preferido poder hacerlo simplemente con un gesto y una miradita. Porque al final se iban con éstos, con los otros.

En este caso también habría que distinguir el tono banal o frívolo del que se habla: A veces me refiero a esas temporadas en las que te gustaría conocer a alguien en un bar, una fiesta o en un viaje......y sin embargo nada de nada de nada.

-Hay mujeres que están hartas de eso; de no poder ir solas ni ha tomarse un café, de los gestos y las "miraditas".

-Sí, lo sé. Puede ser. Pero otras, no. Entiendo que con la agresividad masculina tener ese don de atraer puede ser un fastidio. Hablo de mí y de algunos aspectos que considero modifican y hacen distintas a las personas. Ni mejores ni peores. Por ejemplo, me considero una persona nada racista. Bueno, sé que no lo soy. Pero también comprendo que me rodea en la sociedad un montón de gente que lo es mucho y eso hace que yo –en comparación- lo sea menos. Pero no juzgo. El color de la piel no debe ser importante; pero hay pieles distintas y sus dueños deberían ser conscientes. Es un hecho natural. En el corazón de Europa o en el corazón de Africa.

Otra cosa es la interpretación que se le da a los hechos naturales. Los no seductores parece que estemos siempre forzados a demostrar algo, y esto también cansa. Luego, a veces, pasa que al demostrarlo no te quieren dejar ni a sol ni a sombra por muy feo que seas, pero en este trasiego de información tan trabajoso a veces se perdió la fascinación del primer encuentro, del amor a primera vista que podía haber sido como más romántico, más súbito. Enfín, tonterías.

Hasta donde nos sentamos para realizar la entrevista fuimos pasando por diversos rincones de la casa a cual más distinto. Los hay muy ordenados, y otros no tanto. Caóticos incluso podríamos decir.

-Me gusta variar. Tiendo al desorden pero llega un momento que no lo soporto; y es entonces cuando lo ordeno todo. Pero muchas veces sólo supone cambiar las cosas de sitio. La cocina también tiene sus épocas. Y sí, cuando la acabas de limpiar, ves el contraste y da gusto y sientes que las tareas domésticas compensan hacerlas ¿Oye, interesa esto a alguien?

-Bueno, son imágenes a veces necesarias para que los lectores se hagan una idea del famoso personaje.

-.....se hagan una idea de lo guarro que soy quieres decir? Ya, la audiencia...Intimidades..Y las ventas!

-Yo no lo llamaría "guarrería" exactamente. En parte le entiendo. Supongo que le pasa a casi todo el mundo que vive sólo y no tiene empleados en el hogar.

-De todas formas ya, voluntariamente no voy a cambiar en estas cuestiones cotidianas. O en todo caso evolucionaré a peor. Gracias sin embargo por todo. Por esta promoción que sus lectores espero que nunca sepan si fue pactada o no.