Ser aquí apenas cuando esta madeja del destino alcanza un palmo del suelo y brillo como un peón.

Y lucho en esta ajedrez vital de la ciudad y el campo con dientes de marfil y orejas de burro.

Me pueden.........

Vuelvo a intentar todos los amaneceres una estrategia vasta y seria en la calle pero me vence esta vida de cuadrícula y enfermedad, amor o locura.

Y mi amigo dice que somos sólo un moderno y pequeño semáforo en la eternidad.

Nada pues. Ni un alfil entonces: Moriré como un peón.

Ojalá como un peón que poniendo en una sola boca la cuña del azúcar quitara el hambre del mundo con su fuerza.

Poniendo un rosario en una sola mano despertara a dios bendito.

Apretando la mano del mejor mecánico diera trabajo a todos.

Son apenas unos cuantos sueños abotargados del crepúsculo. Ilusiones de brisa. Meriendas alucinadas de deseos y canciones de vitaminas con arroz.

¿Dónde queda la razón? ¿La realidad? ¿El origen del Mal? No te vayas. La calle está alegre.
Vuelve. Apaga el sol y guárdamelo.
Que la paternidad a veces sólo es como un exilio.