No creo que a Juan José Millás le importe que reproduzca aquí el texto que leyó cuando recibió su premio de periodismo en España Francisco Cerecedo. Pero (a parte de ser fantástico) me provocó algunas reflexiones periodísticas. 1º Cómo los periódicos de mayor tirada contratan a los buenos escritores....Y estos hacen a su vez que esa tirada se mantenga o incluso aumente. 2º Los blog son criticados mayormente por su intimismo, por su literatura de andar por casa siempre mentando a la familia y nuestro ombligo, por su diminuta participación en lo universal, etc. Este texto de Millás ofrece toda su maestría y su certera visión vital y fíjense cómo comienza. Aunque claro, su grandeza es esa, hacerlo al revés: El llega hasta aquí después de escribir mucho y bien. Nosotros partimos de aquí escribiendo a veces y regular. No es lo mismo. Ya lo dice la canción. Enhorabuena.
JUAN JOSÉ MILLÁS
* Mi padre presumía de haber sido el primero en fabricar un bisturí eléctrico en España. Lo recuerdo inclinado sobre la mesa del taller, efectuando cortes con aquel bisturí en un filete de vaca, sorprendido por la precisión y la limpieza del corte. No olvidaré nunca el momento en el que se volvió hacia mí para pronunciar aquella frase fundacional:
-Fíjate, Juanjo, cauteriza la herida en el momento mismo de producirla.
Los tiempos eran difíciles y mi madre no tardaría en prohibirle desperdiciar los filetes de carne en aquellos experimentos. Empezó a trabajar entonces sobre rodajas de patatas, pero se cansó en seguida. Nada como la textura de la carne -decía él-; excepto -añado yo- la textura de la página.
Cuando escribo a mano, me parezco un poco a mi padre en el acto de probar aquel bisturí eléctrico. De hecho, suelo trabajar con un Bic negro, punta fina, cuya bola abre en la superficie de la página pequeñas llagas con las formas del alfabeto. Sueño con una escritura que me hiera y me cure al mismo tiempo. Aquella unión de contrarios descubierta entonces me ha perseguido siempre porque intuí que metaforizaba un hecho que se da en todos los momentos decisivos. Así, el castigo de mamá duele y tranquiliza a la vez. El matrimonio nos libera al mismo tiempo que nos ata. Los hijos nos hacen felices, pero nos quitan el sueño. La vida nos causa la muerte. La historia de la literatura, por su parte, está llena de personajes que recuperan la razón en el momento mismo de perderla. Y en nuestra cultura, desde Tiresias hasta el patético Clemente, los videntes, sin excepción, son ciegos. ¿Qué no daríamos, pues, por descubrir una lotería que nos hiciera simultáneamente ricos y pobres, de manera que quedáramos inmunizados contra las dos adversidades? ¿O por un premio periodístico que nos afligiera en el momento mismo de gratificarnos?
Toda conquista trascendental, en fin, procede de la unión de contrarios. Supe que este premio era importante porque al recibir la noticia de que me lo habían otorgado me invadieron dos sentimientos antagónicos, uno de desasosiego y otro de alivio: el primero, que fue el encargado de abrir la herida, al pensar que se habían equivocado; el segundo, que la cauterizó, al comprobar que el jurado no se había dado cuenta del error. No se me ocurre otra forma de agradecerlo, y de honrar a la vez la memoria de Francisco Cerecedo, que comprometerme a continuar escribiendo hasta merecer, si no el premio, la cicatriz que lo evoca. Muchas gracias.
* Texto leído por Juan José Millás durante la entrega del premio Francisco Cerecedo que le han concedido los periodistas europeos, y cuyo tamaño se adecua a las columnas habituales del escritor.
Bienvenidos. Nací en Alacant (País Valenciano. Antiguo Al-Andalus. Europa) en 1959. Mi primer artículo periodístico se llamó "Donde estará nuestro chupete" y como es lógico, lo publicó la revista de la escuela. Me gustaría poder escribir una columna diaria nada más levantarme de dormir mientras me tomo un café largo. E ilustrarla con alguna foto propia (aunque esto cada dia se complica más ya que no me gusta que comercien con ellas y ALDI lo hizo saltándose todas las licencias y mención de procedencia).

4 comentarios
Hola Pacorro:
Esto de los blogs tiene su magia. Gracias a ellos estoy conectando ahora mismo con ¡un lector de El Sol!
Te encontré.
Y te doy las gracias por permitirme leer las palabras de Juanjo Millás al recibir el Premio Cuco Cerecedo. Soy un forofo (y un noble envidioso) de Juan José Millás y de Manuel Saco, mis dos columnistas favoritos. Ambos (¿lo recuerdas?) escribían en El Sol, aquel gran sueño y gran fracaso que tanto nos enseñó. Cuando sea mayor, me gustaría escribir como ellos, como una mezcla de los dos.
Tomo nota de su frase: "Sueño con una escritura que me hiera y me cure al mismo tiempo" y la copiaré (a ver si me sale bien: control C y luego control V) en mi blog.
Estoy en Almería cargando mis pilas. También yo he pasado aquí años maravillosos. Me alegra que te guste mi tierra.
Saludos
José A. Martínez Soler
Me he quedado "frito" con esta visita. No me escriben mucho. Pero con una de éstas cada dos años me conformo. Me ha sido enormemente grato poderte ser útil. Saludos
Fco. Poveda Monge.
Hola Pacorro:
Te sorpendes porque conoces a pocos periodistas. No sabes de lo que somos capaces con tal de recuperar a un lector. Y más aún a alguien que recuerda glorias/desastres del pasado como El Sol.
Me has dado una alegría. Y si recoges textos como el de mi admirado Juanjo Millás te pondré entre mis favoritos.
Gracias
Saludos
Jose A. Martínez Soler
jajaja. Eso está hecho. Después un comentario aislado e inocente a Arsenio Escolar sobre tu lista de favoritos..Yo venga a mandar textos de JUanjo Millás..cumpliendo...Y para el próximo verano una oportunidad un día unas horas un instante frente a 2.000.000 de lectores en el metro, en los autobuses, en los cercanías.
Y ya sabes... de lo q somos capaces de soñar los escribidores de "cartas al director" codeándonos así con los profesionales y los compañeros y la vida soñada "de redacción", sólo para q un dia al menos nos publiquen y ese dia -ya ve- era el q menos nos lo esperábamos. Gracias,jefe.
Y quizás empezara así ese dia de junio de 2006: "UN FUTURO PROMETEDOR":
La vida humana es el ansia de una realidad soñada. Cuando yo llegué aquí hace muchos años ésta violenta enseñanza aun no lo sabía.
Para mí entonces el cielo aún se confundía con el mar y las gaviotas eran todas iguales. (Fíjate que inútil era yo). Y el viento era simplemente viento. Flojo o fuerte. Y el sexo era amor y el amor yo..
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