Me gustaría decirte Septiembre.

Hacer cascadas de palabras románticas

desde el agua

que cae por los bordillos cuando llueve.

Decirte Septiembre

de hierbas blancas como nubes y un adiós

de aquellos lagartos azules que desaparecieron

inmóviles.

Me gustaría hablarte del estrecho

paso de las horas entre el viento verde y ocre.

Septiembre, septiembre siena

hermano de la arena abandonada del verano

sin pisar, libre, no lastimada,

solo por el mar acariciada.