Al ser humano en algún momento de su vida consciente y terrenal le cuesta bastante aceptar que ésta es limitada y deberá morir invariablemente algún dia. Morir es el hecho antropológico por excelencia, decía Hegel. Incluso hay una ansiedad específica ante la muerte (Templer 1979).
A los ecologistas (entre los que podría incluirme) quizás les suceda que tampoco aceptan que este planeta y todas sus bellezas caminan inexorablemente hacia la destrucción natural (más lejana, cuando los planetas caigan en el sol) o hacia su posible auto-destrucción por la acción del hombre (más cercana, pero queramos o no también natural pues somos de la Naturaleza).
Las mujeres y hombres que vivimos pegados a la tierra; que lloramos por la desaparición de aquellas aguas y huertas limpias de los pueblos en favor de poderosas industrias contaminantes y ricas que dan trabajo y mucho dinero a los ex-labradores y antiguos propietarios de lo que fue un tierra muy fértil; o de las rocas marinas y playas donde nos bañábamos cuando éramos pequeños sin ruido de motores ni cemento, ni petróleo ni bolsas de plástico flotando, con los pinos y cañaverales hasta la orilla del agua, pero donde ahora hay apartamentos y piscinas artificiales.
Todo eso no lo aceptamos. Sólo es nostalgia. Son sólo o no más que cicatrices de la Tierra que hemos de asumir. Como nuestras propias cicatrices de homo sapiens, ante el féretro que ya está alquilado incluso, a veces hasta comprado ya en propiedad.
Igual que nos fastidia que se nos caiga el pelo pero al final lo olvidamos y cedemos al tiempo y a los años que pasan porque sino enfermaríamos de presunción sin haber completado el más mínimo duelo, así deberíamos ceder cuando el labrador que aun ama y considera un don su tierra (igual que yo consideraba un don mis manos ágiles y sin arrugas que incluso en ocasiones podían arrancar unas breves pero sentidas notas a un instrumento) se ve invadido por un enorme tendido eléctrico que cruzará para siempre su huerto y su cielo.
Son las canas del lugar y del territorio el acero trenzado que ve brillar arriba entre las torres en fila de a uno que van y vienen a recorrer todo el valle. Su valle. No hay remedio. Sus canas humanas -si aun le queda pelo- tienen el mismo origen cíclico de vida y muerte.¿O no?
El hombre "blanco", de derechas, religioso y pragmático a un tiempo, ambicioso, siempre ha comprendido esta situación: "Lo que se han de comer los gusanos, que lo disfruten los cristianos". A lo que llamábamos izquierda le a costado más; pero también al final lo ha comprendido, lo ha aceptado o se lo ha tragado y comido con las patatas de la patronal y los puestos de trabajo. La mayoría (casi la totalidad diría yo) de las obras de ingeniería, industriales o arquitectónicas que hemos mencionado antes están construidas y financiadas con el beneplácito de Cortes, Parlamentos y Ayuntamientos democráticos de todos los colores y credos en esta Península Ibérica.
Por eso, basta¡ Toda esta impotencia; todos estos lloros; esta añoranza caníbal del buen salvaje que nos hunde en la miseria; las conversaciones del domingo con los amigos constantemente sobre el dolor que nos produjo esa excursión al rio de nuestra juventud completamente podrido ahora, o al mar de la niñez completamente exausto sin apenas vida ni víveres que no sean humanoides con una nube de euros y dólares alrededor y quemados por el sol.
JM Serrat ya lo dijo hace muchos años.."Pare..que nos han declarado la guerra". Pues sí. Pero entre todos la hemos perdido. Ahora, ya sabemos que vamos a morir. No vale la pena lamentarse. Creo yo. O simplemente y tristemente lo intento.
(Foto: La Albufera de València. Al fondo los campos antes de inundarlos y plantar el arroz).
Bienvenidos. Nací en Alacant (País Valenciano. Antiguo Al-Andalus. Europa) en 1959. Mi primer artículo periodístico se llamó "Donde estará nuestro chupete" y como es lógico, lo publicó la revista de la escuela. Me gustaría poder escribir una columna diaria nada más levantarme de dormir mientras me tomo un café largo. E ilustrarla con alguna foto propia (aunque esto cada dia se complica más ya que no me gusta que comercien con ellas y ALDI lo hizo saltándose todas las licencias y mención de procedencia).

5 comentarios
Pues si, yo también he sufrido todas esas pérdidas, la fértil huerta de mi pueblo ya no existe, los huertos de naranjos y limoneros han dejado paso a bungalows y adosados. La acequia que estaba poblada de don pedros, llorones, eneas, moreras para criar el gusano de seda y que por la noche atronaba con el croar de las ranas, ahora está muerta, la han canalizado.
Y todas esas pérdidas y otras muchas más se me agolpan en el costado izquierdo y me duele.
Y sabes, mi abuelo tuvo la precaución de comprar 12 nichos en el cementerio de mi pueblo, y alli está enterrado con mi abuela, y sobraron nichos y uno de ellos me está esperando.
lo q yo te diga...
Ciertamente estamos condenados y bien condenados. Hace poco un amigo me decía "la Tierra se cargará al ser humano antes de que éste se la cargue a ella". Y nos esta avisando, con exóticos nombres que a veces nos recuerdan a actrices de antaño (Katrina, Rita...), de que ella es más fuerte que nosotros.
Y nosotros que hacemos. Nada. Absolutamente nada. Nos limitamos como el amigo "alacantí" a acomodarnos, a aceptar sin ningún atisbo de resistencia este cruel final al que nos hemos avocado. Tal vez sea que él ya esté de vuelta de todo ahora que se va acercando a los cuarenta y diez que tanto deprimían a Sabina.
Pero hay otra generación, la que ha ido viniendo detrás, la generación del yogur y los dibujos, que merecemos disfrutar de este Tierra nuestra, igual que merecen disfrutarla quienes nos sucedan. Igual que merecerá disfrutarla mi sobrino cuando nazca en enero. Y tenemos asumida nuestra imagen de acomodados, de haber crecido con todo hecho. Pero no olvideis que tambien somos la generación anti-globalización, la generación de Génova...
Hoy día, más que nunca hay que luchar por nuestro planeta, al que posiblemente le hayamos inoculado un virus letal, pero precisamente por eso, por nuestra responsabilidad en tal hecho debemos intentar alargarle la vida al máximo.
Y por último siento decirte que con la añorancia no se hace ecologismo, por lo tanto, tal vez debieras dejar de incluirte entre los ecologistas.
"Nunca es tarde si la dicha es buena". Acervo español.
¿Te conozco "ahorrando en psicoanálisis" o qué? No lo sé. Pero te quiero, te quiero. Sabes? Tú no conocerás JAMAS el Cabo de las Huertas como yo lo conocí. JAMAS veremos construir otra vez barcos de madera en la playa de chinarros de Altea como está perfectamente documentado en las fotos de 1960 expuestas en las escaleras del Hotel Altaya de esa localidad. Seguir comiendo iogurt y viendo dibujos tios/tias. Mi hijo de 5 años también lo hace. El amor empuja y mucho. Y yo siempre me destriparé por él. Pero qué conocerá de la Naturaleza cuando tenga 20 años? La verdad es que no lo sé.
bueno pacorro...desde este lado del gran Charco la cosa ha sido bastante peor, pero yo tengo una visión "más estructural". el tema no es salvar ballenas, árboles u osos pandas...el tema es el sistema de acumulación capitalista que se pasa de topadora, y a mi criterio se autofagocita.
y te la llevo más lejos...¿qué hay de los cientos de miles que pasan hambre por ejemplo aquí en latinoamerica rodeados de tierras y materias primas alimentarias?
la visión ecológista es muy bella pero a veces es parcial, la sobrevivencia del hombre esta en peligro en lo inmediato.
¿solución? no tengo, hace rato que deje de pensar (¿creer?) en soluciones pero lo cierto es que sí te procupa lo que hacen por allí, no te imaginan lo que hacen por aquí...y siento decirte que muchas companías con industrias contaminantes son europeas...algunas, españolas. lo que no pueden hacer allá para producir lo vienen hacer acá, a costo ambiental 0 y costo social menos que 0.
Te parecerá un reproche y yo sé que sos un ciudadano más en tu patria, pero te aseguro que ustedes están aún un poco mejor, aunque en definitiva lo que no se ve es que todos nos iremos al tacho finalmente. ¿Cuándo se acabe la leche de la teta, adonde irán a exprimir más?
quién lo sabe...
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