De refilón vi un blog por ahí pasar en La Coctelera, a favor de la abstinencia y contra las relaciones sexuales. No sé si en serio o en broma, pero raudo y precavido saqué para ell@s esto de la maleta:

Ven, entra. Así, suave. Que vas a morir sin que te mate amor. Entra despacio. Te quiero. Te van a desaparecer las ingles y después los pies y ahora tu boca es suave y tu saliva es muy dulce tonto. Bésame un poco más fuerte. Llega hasta mi nuca desde el interior de mi garganta que es ahora toda tuya.

Que el brillo de mis dientes te atraviesa a ti también, hoy no nos podremos separar nunca. Nuestro vientre está caliente. Vamos a ser la misma persona. No vamos a saber quien es quien. Prepárate.

Cógeme de la cintura q ya es sólo tu propia cintura; me estás acariciando tan dentro que vamos a ser un mar de talco donde mi olor te está volviendo loco y no hay huesos ni esquinas ni daño alguno en esta habitación con un lejano resplandor del mar.

Porque estamos en un algodón cuyo vaivén es cada vez más intenso. Respira. Respira tranquilo per fi. Empuja nuestro cielo hacia adelante. Empuja. No te preocupes. Con todas tus fuerzas. Empuja sin moverte y apriétame como si quisieras desplazar el Universo que también son mis piernas que te abrazan. Venga, un poco más.

Venga risa. Que este mundo es imposible de mover. ¿Pero chaval ahora no te estarás riendo de mí, eh? Da igual. Que te he tragado entero y yo ya estoy en ti y tú en mí y tus párpados son de juguete y mis clavículas los miran con tanto deseo. Aprieta. Aprieta lo que quieras en este instante. Donde puedas. Donde quieras, Pacorro. Qué feliz eres, eh!

Yo también. Cómo te gusta q mis muslos y mis piernas acaricien tu espalda y te cojan y no te dejen libre, te hagan presa, prisionero. Te gusto tanto, me quieres tanto que ya no puedes ver nada. Respira. Yo estoy tan a oscuras también..Hunde tus manos y tus dedos en mi cabeza porque no sé dónde estoy coño, amor. Sí, estás en mi pelo que te envuelve como ese universo de gloria que nos está asfixiando, camina con las yemas por las estrellas negras de mis cabellos ángel, y mi piel que descansa tanto y tanto así te lo agradece y exhala más su olor que te pierde y que jamás olvidarás en tu puta vida de hombre ni después.

Para resucitar hay que desaparecer y estamos desapareciendo. Tranquilo. Serán unos segundos. Sigue amor. Cariño.

Yo te acompaño. Estamos rodando por el mar de talco a obscuras, no tengas miedo. No tenemos miembros. Somos sólo carne de nuestra carne ya, un agua cada vez más agridulce que todo lo invade, un sabor algo salado que tiene la fuerza de una dentellada porque yo no puedo dejar de apretar los labios y los dientes, porque no puedo más. No tengas miedo. Yo tampoco lo tengo. No tengas miedo. Dios. Acaricias mi cara y la relajo. Respira hondo, respira hondo me dices ahora. No puedo más.

Tus dedos introducidos en mi boca y los míos en la tuya son una cosquilla infantil tan inocente y volcánica a la vez en este punto final.....Están conectando muy deprisa todos los circuitos de la piel mullida y abrasada y de la piel dura y fria y concentrándolos en un placer tan insoportable que sólo así estando juntos no nos da miedo esperar; lo está invadiendo todo, todo lo invade, hasta incluso dentro de los oídos y recuerdas en un instante cómo era la felicidad y crees que tienes ganas de llorar. Chillo. Chillo otra vez. Pienso que te quiero mucho jodido mierda de Satanás. Pero no digo nada. Hasta dentro de unos segundos me despido...Ahora. Ahora, adiós.

Posts relacionados: