Va a ser difícil escribir a diario cuando sabes que alguien puede leerte. Entiendo ahora por qué nadie me pagó nunca por ello. Tampoco será justo que yo sólo escriba cuando hay tanto y tanto por leer en esta Coctelera. Por ejemplo, La Muralla China de Jayro. Ella ha dado sentido hoy -como una revelación- a mis grandes intenciones minúsculas de dar la murga todos los dias desde esta página. Y disfrutar con ello a pesar de la evidencia, de la conciencia que acabo de adquirir sobre la dificultad de decir algo interesante, algo que sirva, algo que entretenga. De la infinita multitud de temas y maneras de abordar la actualidad. Ya no soy un diario de tapas gruesas cerrado por esa hebilla dorada. Soy delgado como el clic de un teclado y más que abierto: soy o puedo ser Universal. Gracias, Muralla China. Gracias a su autor puedo hilvanar mi segundo dia aquí, temblando al imaginar las enormes posibilidades de este proyecto y a la vez calladamente alegrándome simplemente del dia a dia si puedo escribir, por el sólo hecho de escribir poniendo ese grano de arena en mi esfuerzo y en el alma de quien lo halle, aquí tendido, junto a otros, configurando esta arena del presente.