Hoy sintiéndolo mucho, me he cabreado en silencio con los meteorólogos (¡yo, de por sí nada dado a la confrontación gratuita con extraños!). Porque llevo dos dias empapándome con la moto cuando las predicciones eran apenas de sol y nubes.

Sepan que cojo la moto porque me gusta y de esta manera además me ahorro 15 euros diarios del presupuesto en transporte y pienso que también contribuyo así al bien común energético y atmosférico del planeta.

Pero ya se me ha pasado el enfado y estoy seco y volveré seguro a fiarme de los meteorólogos. Es lo único (o lo más grave) que ha podido enturbiar este dia que es uno de los más extraños y complacidos de mi vida adulta. Y es que estoy escribiendo una columna para aquellas personas que me quieran leer. Esto es un sueño hecho realidad. Espero que pueda ser diariamente.