Hoy sintiéndolo mucho, me he cabreado en silencio con los meteorólogos (¡yo, de por sí nada dado a la confrontación gratuita con extraños!). Porque llevo dos dias empapándome con la moto cuando las predicciones eran apenas de sol y nubes.
Sepan que cojo la moto porque me gusta y de esta manera además me ahorro 15 euros diarios del presupuesto en transporte y pienso que también contribuyo así al bien común energético y atmosférico del planeta.
Pero ya se me ha pasado el enfado y estoy seco y volveré seguro a fiarme de los meteorólogos. Es lo único (o lo más grave) que ha podido enturbiar este dia que es uno de los más extraños y complacidos de mi vida adulta. Y es que estoy escribiendo una columna para aquellas personas que me quieran leer. Esto es un sueño hecho realidad. Espero que pueda ser diariamente.
Bienvenidos. Nací en Alacant (País Valenciano. Antiguo Al-Andalus. Europa) en 1959. Mi primer artículo periodístico se llamó "Donde estará nuestro chupete" y como es lógico, lo publicó la revista de la escuela. Me gustaría poder escribir una columna diaria nada más levantarme de dormir mientras me tomo un café largo. E ilustrarla con alguna foto propia (aunque esto cada dia se complica más ya que no me gusta que comercien con ellas y ALDI lo hizo saltándose todas las licencias y mención de procedencia).

2 comentarios
Pues aquí inauguro tu sección de comentarios de la bitácora. Verás que en breve acumularás una legión de seguidores, la mayoría de ellos tímidos y parco en palabras, que te leeran e incluso, te añadirán como favorito para no perderse ninguno de tus artículos.
Veamos la evolución.
Yo, lo de los metereólogos, como que no acabo de verlo claro. Reconozco que un buen mapa con sus anticiclones, flechitas, y demás signos dan mucho juego para la interpretación de más de uno. Y es que es casi un ritual, como el café. Es más fácil que un desconocido te diga "Uff, la que está cayendo", que que (¡2 veces que!) te de los Buenos Días. En fín, yo por si acaso, cuando vaya a salir a la calle, miraré primero por la ventana. De verdad, el día que acierten...
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