He leido que ha salido una guía titulada '1000 lugares que visitar antes de morir' (o algo así).
Este título deprime un poco,creo. Aunque también es verdad que no soy muy viajero.
Viajar quizás sea estar siempre atento 'a lo otro', a 'lo demás'. Cuando te trasladas tu 'interior' es más mínimo y sólo se atiende a los aspectos prácticos de la maquinaria personal, comer, dormir, para que lo físico no te deje tirado en el camino y pueda advertir la grandiosidad que predomina siempre fuera; que es a la que se va y se visita y realiza 'la llamada'; el ídolo más allá; en la pirámide, en la catarata, en la vista panorámica.
Nunca he entendido que una vida 'intensa' vivida deprisa o ajetreada sea mejor para morirse. Sin embargo una vida 'plena' con uno mismo (que es el que realmente se larga y va a desaparecer y se pierde) lo pienso más interesante o lógico. Y de alguna manera -a veces- lo practico.
Me gusta viajar cuando ya estoy puesto; pero me cuesta mucho esa arrancada. Porque al vivir en un lugar que siempre he considerado un paraiso no comprendo esa prisa por ver otros 'antes de morir'. ¿No vivo más si estoy atento a mi vida y llego a saberme de memoria el perfil preciso de la montaña de mi pueblo?
Pero he de reconocer que sólo en Sicilia supe reconocer el verdadero olor de la tierra mojada de mi ciudad natal. Por eso, cuando viajas, también comparas. Sin aquel viaje que me transportó de 'mi medirerráneo' al Mediterráneo total no hubiera aprendido el valor de lo próximo, la característica de lo cotidiano poco contrastada, de lo ancestral.
Es absurdo divagar buscando argumentos en contra de viajar. Es también imposible. Es como alegar la posibilidad de cierta bondad en no saber leer. Y eso es muy falso.
Quizás el único resquicio de crítica podría entonarse frente al 'turismo', pero por ahí tampoco voy a entrar. Que cada cual haga lo que quiera. Es la máxima aspiración humana. Resumiendo: No me gustó el título de esa guía. Y ya está.
(da Igual)
Bienvenidos. Nací en Alacant (País Valenciano. Antiguo Al-Andalus. Europa) en 1959. Mi primer artículo periodístico se llamó "Donde estará nuestro chupete" y como es lógico, lo publicó la revista de la escuela. Me gustaría poder escribir una columna diaria nada más levantarme de dormir mientras me tomo un café largo. E ilustrarla con alguna foto propia (aunque esto cada dia se complica más ya que no me gusta que comercien con ellas y ALDI lo hizo saltándose todas las licencias y mención de procedencia).
